OBISPO PIDE A JOVENES DE GUÁCIMO QUE SE CONVIERTAN EN EVANGELIZADORES DE OTROS JÓVENES

OBISPO PIDE A JOVENES DE GUÁCIMO QUE SE CONVIERTAN EN EVANGELIZADORES DE OTROS JÓVENES

Exhortación se dio en la celebración del Sacramento de la Confirmación

A cerca de 140 jóvenes se les administró el sacramento entre sábado y domingo

(Guácimo, Limón, 09 de Julio de 2016)  El Obispo de la Diócesis de Limón, Monseñor Javier Román Arias, visitó la Parroquia de Guácimo, con motivo de la administración del Sacramento de la Confirmación a más de un centenar de jóvenes de la comunidad parroquial, divididos en dos grupos que tendrían su celebración unos, en la misa de sábado a las 7:00 p.m, y el segundo grupo el domingo a las 10 de la mañana.

Al iniciar su homilía, el Obispo hizo alusión a la oración colecta de la misa, con lo que exhortó a los jóvenes a vivir una vida cristiana coherente con el nombre de cristianos, sabiendo rechazar todo aquello que sea contraria a la fe. Asimismo les recordó el imperativo cristiano del cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios, “que no son imposibles de cumplir, no están fuera de nuestro alcance, por lo que no hay excusa para dejar de cumplirnos, ya que con ellos Dios no nos quiere complicar la vida, sino mostrarnos el camino de la verdadera felicidad”, acotó.

“El camino de la salvación es sencillo, se trata de darle el lugar que le corresponde a Dios en nuestro corazón, amando a los enemigos, y a aquellos quienes nos caen mal”, les dijo, y recordó, además, “que todos estamos llamados a abrir el corazón a Dios, y a no tener miedo de vivir como cristianos”.

Monseñor Román les dijo que si pedían el Sacramento de la Confirmación, es por que querían vivir como cristianos.  “Cristianos de Templo nada más, no necesitamos;  se necesita jóvenes que no tengan vergüenza de hablar de Cristo, de reunirse con otros jóvenes a hablar del Evangelio, que defiendan los valores cristianos, que sean testigos dentro y fuera, aquí, en sus casas en todo lugar, que se conviertan en evangelizadores de otros jóvenes”, enfatizó.

Finalmente, Monseñor les recordó que Dios quiere para ustedes la felicidad, pero Dios es exigente, y pide todo de nosotros, y exige un testimonio que haga crecer la comunidad por la recepción del Espíritu Santo.

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